jueves, 23 de abril de 2009

The Secret of Monkey Island

Si mal no me falla la memoria, "The Secret of Monkey Island" fue el primer juego que tuve la oportunidad de disfrutar en mi -también- primer PC, un modesto 286, regalo de mi padre (¡gracias papá!). Una aventura gráfica como las que ya no se hacen, de pobre aspecto visual (hablamos del año 1990, y aunque el juego admitía gráficos VGA, se podía jugar con una EGA), pero contenido y desarrollo absolutamente fantásticos. Una experiencia cargada de ingeniosos dialogos y desternillante humor apto para jóvenes y no tan jóvenes.

Una clara demostración, por aquel entonces, de que los videojuegos no estaban concebidos exclusivamente para los chavales. Quizá es porque aparecía en un momento en que la industria comenzaba a madurar, y buscaba abrir mercado intentando captar al público adulto -que, al fin y al cabo, es el que maneja el dinero- como posibles nuevos consumidores. Pensemos que por esas fechas (1991), aparecería una de las primeras -si no la primera- aventura gráfica para adultos, cortesía de la compañía Sierra, llamada "Leisure Suit Larry", que marcaría un antes y un después en el mundo de los juegos electrónicos por su alto contenido erótico y picante.


Pero no nos desviemos del tema: "The Secret of Monkey Island" fue, de acuerdo a la información que puedo leer en la Wikipedia, la cuarta aventura gráfica publicada por Lucasfilm Games (ahora LucasArts), después de Laberinto, Maniac Mansion e Indiana Jones y la Última Cruzada. De ellas, solo la última y la que estamos tratando llegarían traducidas a nuestro idioma. Si bien el juego basado en el arqueólogo más famoso del cine tuvo bastante éxito debido al inevitable tirón de las películas, serían las aventuras de Guybrush Threepwood -difícil nombre del protagonista- las que destacarían por su innegable calidad e ingenio (y es que, como en el cine, cuando prescindes de medios técnicos no te queda otra que destacar por tu habilidad en el guión), provocando de esta manera el desarrollo de otras tres partes más ("Le Chuck's Revenge", "The Curse of Monkey Island" y la pobre "La Fuga de Monkey Island") que irían apareciendo en el mercado a lo largo de los años siguientes.


Escrita por Ron Gilbert, e inspirada en la atracción "Piratas del Caribe" de Disneyworld en Orlando -como el propio autor ha reconocido, lo cual explicaría el parecido con las películas-, el juego narra las peripecias de un joven que aspira a convertirse en pirata. Para ello, tendrá que aprender diversas habilidades, como beber grog -bebida favorita de todo buen bucanero-, combatir con espadas -en duelos de ingenio-, o robar. Inmerso en esta tarea, acabará dándose de bruces contra los deseos de Le Chuck, un viejo, cruel y mezquino pirata de afilada espada, peor humor, y siniestras intenciones.

Un duelo que sirve de excusa para una aventura que ha hecho historia.

Y es que convertirse en pirata nunca fue tan divertido.

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