martes, 19 de mayo de 2009

Hype: un fenómeno peligroso

La expectación que levanta un juego ha existido desde el comienzo de este mundillo. Que un juego nos produzca ilusión antes de su lanzamiento es algo completamente normal y comprensible.
Pero con el paso del tiempo y la masificación de los videojuegos se ha ido creando ese fenómeno que conocemos como “hype”.

Su creación no ha sido algo arbitrario o casual sino que tiene unas razones y unos impulsores bien definidos.
La creciente importancia económica del sector de los videojuegos ha hecho que las compañías inviertan cada vez más en publicidad y marketing para conseguir que sus juegos cosechen unas mejores ventas.
Este hecho, unido a las características intrínsecas del mundo de los videojuegos, ha supuesto el ensalzamiento exagerado y alejado de la realidad de juegos que muchos medios especializados y jugadores poco críticos no han sabido discernir.

El resultado ha sido más que evidente: un aumento exponencial de la clásica expectación que crea un juego nuevo, una increíble popularidad independiente de la calidad del producto, una creación de falsa necesidad de comprar el juego en cuestión.

El hype ha tenido consecuencias bastante importantes.
Por una parte, un juego que ha creado una gran expectación antes de su salida difícilmente puede ser valorado de forma objetiva y correcta por un jugador que ha estado sometido al bombardeo mediático puesto que ya ha sido influenciado, tanto para bien como para mal, causando tanto valoraciones hiperbólicas como duras decepciones.
Si se ha cumplido gran parte de lo prometido, muchos jugadores sobrevalorarán el juego y no dudarán en catalogarlo como uno de los mejores de la historia a la primera de cambio. Si, por el contrario, no se han cumplido las expectativas depositadas en el juego, muchos jugadores lo infravalorarán y no vacilarán al calificarlo como una auténtica bazofia.
En la gran mayoría de los casos no será ni lo uno ni lo otro, ni tanto ni tan calvo.
Algunos de los casos más actuales de juegos hypeados han sido Halo 3, GTA IV, Assassin’s Creed o Killzone 2.

Por otra parte, toda esa atención acaparada por estos juegos hace que otros juegos de grandísima calidad pero menor publicidad, normalmente creados por compañías más pequeñas, pasen desapercibidos ante los ojos de los absortos jugadores.
Esto se traduce en menores ventas, menores ingresos para las compañías y, en casos extremos, el cierre de las mismas.

Por todo ello, considero que los jugadores debemos ser más críticos y objetivos ante este fenómeno que ha adquirido en la actualidad más importancia que nunca.
Saber valorar un juego por lo que realmente ofrece, por su calidad en sí y no por las alocadas especulaciones suscitadas.

3 comentarios:

Holdy dijo...

Ay el hype!!! ese mounstruo mediático que camina con la $ de dólar tatuada en la espalda...corred insensatos, quedan dos semanas para el E3 y el mounstruo en estas fechas se pone gordo gordo.

Bienvenido Sephirot!

Garm dijo...

La valoración de un jugador cualquiera me la trae bastante al pairo, sinceramente.
De verdad, no veo como puede influir en las decisiones de una multinacional lo que diga el mindudi de turno en los típicos foros de los interwebz.

Lo de intentar influir en la opinión del consumidor se llama publicidad y es más viejo que el tiempo. Ya sabe, vender sensaciones, expectativas y esas cosas antes que el producto en si.

Y lo de que cierren estudios es, como mínimo, exagerado.

Raúl Carrasco dijo...

Estoy de acuerdo a medias con este artículo: es verdad que el hype da excesiva fama a ciertos juegos inmerecedores de ella, y haciendo pasar a otros más desapercibidos. Terrible publicidad. A más de uno nos ha costado más de un disgusto en tiempo en dinero.

Pero una cosa es cierta: el tiempo pone todo en su lugar. Las ventas de un juego exageradamente e injustamente ensalzado acabarán estancándose (por el boca a boca), igual que un juego menos popular, por el mismo motivo, acabará mejorando sus ventas. Es ley de vida.