domingo, 17 de mayo de 2009

Sonic 2, la gran aventura del puercoespín de Sega


Nos situamos a finales de 1992, este es un momento crucial para la historia de los videojuegos de consola: la Megadrive de Sega empieza a mostrar sus bazas con mayor solidez. Hasta ahora su competencia era la 8 bits de Nintendo que a pesar de ser muy inferior tecnológicamente, poseía un catálogo envidiable.

Pero a mediados de ese año Nintendo saca en Europa su nueva apuesta, una consola de 16 bits dispuesta a arrasar con todo. A las obras maestras de la propia Nintendo (Super Mario World, Zelda: A Link to the Past, Super Mario Kart) se unen algunas grandes apuestas de third parties como Capcom y Konami (Super Castlevania IV, Final Fight, Super Probotector, Prince of Persia, Super Ghoul´s ´n Ghosts, U.N. Squadron y el mejor de todos: Street Fighter II The World Warrior)

Un año antes el equipo de programación Sega AM8 (que pasaría a llamarse Sonic Team) había parido la mascota que vendría a relevar del peso de la imagen de la compañía al mítico Alex Kidd, ni mas ni menos que Sonic the hedgehog.

Este Sonic venía a pelear por el trono de los juegos de plataformas con el mismísimo Super Mario en una época en la que el cálculo de cada salto entre una plataforma bidimensional y otra marcaba las diferencias como hoy en día lo hacen una buena ronda de disparos en primera persona.

Sega tenía clara la ventaja que poseía la compañía de Kioto pero bajo la batuta de Yuji Naka contraatacó con su mejor baza: la velocidad del procesador central de la Megadrive: un Motorola 68000 que corría a 7, 61 Mhz por los 3, 58 Mhz del procesador central de Super Nintendo, el WDC W65C816. Eso permitía a su mascota hacer auténticos alardes de velocidad por los televisores de tubo de la época.


Esta velocidad fue la imagen de la compañía, con campañas publicitarias dinámicas y una presencia casi monopolística a partir de entonces en los arcades de conducción de la época (en este caso bajo la batuta de AM2 y su responsable Yu Suzuki)

Sonic 2 explota todas las cualidades de su primera aparición en Megadrive y las multiplica por...1000. De 6 mundos pasa a haber 11, jefes finales que ocupan toda la pantalla, scroll parallax en múltiples planos, un nuevo compañero para el protagonista (el zorro de dos colas Miles Tails) y una nueva banda sonora a cargo del genial Masato Nakamura para completar un cartucho casi perfecto.


Los detractores del genial erizo basan sus críticas en la locura del control que lastra la jugabilidad pero si se estudia con detenimiento el diseño de cada fase es fácil ver que cada salto está medido, cada elemento del escenario puesto en el lugar correcto, elementos que hacen que el jugador, con el tiempo, empiece a convertir su partida en una auténtica sinfonía donde todo tiene sentido y en la que la velocidad forma parte del espectáculo.

La percepción de una saga tan longeva como esta hace que la subjetividad del individuo sea definitiva a la hora de elegir el mejor título de la misma. Yo tengo que decir que para mí Sonic dejó de ser Sonic con su paso a las 3-D e incluso los posteriores Sonic CD (en Mega CD) y Sonic & Knuckles y Sonic 3 (en Megadrive) no llegaron a mostrar ese nivel de calidad, carisma y desenfreno lúdico que nos regaló la mascota de Sega en su segunda entrega en la flamante máquina de 16 bits.

Nunca Sega fue tan grande como en esta época, nunca la rivalidad entre dos plataformas de entretenimiento nos aportó semejante baile de obras maestras, nunca Sonic fue tan Sonic, nunca la jugabilidad propia del arcade se puso al servicio de una superproducción de esa manera, nunca volé a lomos de un pad mágico con la intensidad y emoción de finales de aquel lejano 1992 en el que todo era mas bello y sencillo que ahora.

2 comentarios:

Kirkis dijo...

Mira que yo soy más del Sonic original... Pero las cosas claras.

Este juego evolucionó un juego de 10 que era el primer Sonic y consiguió lo inimaginable, ser mejor.

La verdad es que es una pena echar una mirada atrás y ver un juego como este y luego mirar a las mierdas de ahora con Sonic como prostituto. Ays...

Holdy dijo...

Pues sí, desde la época de las 16 bits Sonic no levanta cabeza. Algo parecido ocurre con los Castlevania en 3-D. Hay juegos a los que la evolución tecnológica (o la involución de ganas a la hora de hacerlos) les ha sentado francamente mal. Lo bueno es que en aquellos tiempos el hardware se hacía a prueba de bombas con lo cual si hoy en día quieres jugar al Sonic 2 en la Megadrive aún puedes hacerlo cosa que no podrás hacer dentro de 10 años con un Sonic de 360, por poner un ejemplo.