lunes, 6 de julio de 2009

Internet y los contenidos descargables (DLC)

Hoy quiero plantear un breve ejercicio de reflexión...

Recuerdo aquellos tiempos en que jugaba a PCFútbol, cuando era el único (o casi único) juego de manager de fútbol en territorio español, y una lucrativa licencia de Dinamic Multimedia. Por aquel entonces, las actualizaciones de plantilla y de software (que normalmente corregían errores de fábrica en el producto original, más que añadir funcionalidades nuevas) se vendían en los kioskos por separado -ya que no existía internet-, unos 6 o incluso hasta 8 meses después de haber salido el producto original al mercado. Así que, tras medio año disfrutando de un producto defectuoso porque no había otro remedio -recuerdo claramente uno de los PCFútbol que se colgaba al finalizar el primer año de liga, impidiendo disputar otra apasionante competición con el equipo que pacientemente habías construido-, uno podía disfrutar del juego completo gracias a los esperados parches -amén de la actualización de plantillas-, eso si no se había cansado del mismo para entonces.

Otro ejemplo que me viene a la cabeza es el clásico Half Life para PC, un excelentísimo shooter que vino a innovar en el terreno, demostrando que se podía contar una historia compleja e interesante utilizando un sistema de juego "simple" como es el de los FPS (siglas de First Person Shooter). Para dicho juego, aparecieron numerosas expansiones como Opposing Force o Blue Shift, que venían a expandir el argumento que pudimos disfrutar originalmente. Dichas expansiones podían adquirirse por separado en las tiendas y, al menos en el primer caso, requerían del juego original para su funcionamiento.



Por eso me fascinan internet y los actuales servicios online. Por la comodidad y la rapidez. Porque permiten obtener desde nuestros hogares las últimas actualizaciones (parches) de los juegos, así como las nuevas expansiones que nos brindan las compañías. Todo ello a un botón de distancia, y sin salir de casa (¡con la que está cayendo!).

¿Pero es oro todo lo que reluce? Como siempre ocurre, los DLC (siglas de Downloadable Contents o Contenidos Descargables) son un arma de doble filo, una estrategia comercial que permite a las compañías publicar un producto "pobre" (o, al menos, no tan rico como sería deseable) sacado con prisas, para poderlo parchear en pocos días y vender el resto del juego en cómodos y rentables extras que el usuario debe comprar aparte.

¿Tenemos como consumidores una gran herramienta en nuestras manos? Sin duda. ¿Tienen las desarrolladoras y distribuidoras, por consiguiente, una enorme responsabilidad profesional al manejarlas? Por supuesto.


Y si alguien necesita ejemplos, que se fije en Bethesda y su Fallout 3. Un juego enorme -por ambientación, historia y contenidos- que la compañía ha sabido hacer mucho más grande aún a través de los DLC. Ole.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ehm...las expansiones del Half Life no requerian el Half Life.

Bueno, el Opposing Force creo que si, pero el Blue Shift, te puedo asegurar que no...

Sephiroth dijo...

Como bien dice Raúl,esto de los contenidos descargables es un arma de doble filo.

Por una parte,hay contenidos muy interesantes que realmente son expansiones de calidad de un juego completo que nos otorgan la posibilidad de seguir disfrutando de dicho juego con nuevas aventuras,opciones,etc.

Pero por otra parte,muchas compañías utilizan esta fórmula para colarnos como contenidos descargables de pago ampliaciones que podrían haber sido incluidas en el juego definitivo desde el principio sin ningún problema o que simplemente ofrecen contenidos de calidad bastante cuestionable,vendiendo al jugador juegos incompletos que deberá ir completando,previo paso por caja,como si de una colección por fascículos se tratara.

Sin duda alguna Bethesda y sus descargas de Fallout 3 son el ejemplo a seguir.