jueves, 2 de julio de 2009

Nazis zombis y zombis nazis

Lo molón siempre ha sido una constante en los videojuegos. Ninjas, zombis, nazis, hostias como panes, tetas, chistes de pedos y otras mostrencadas zetosas.
Pero esto tiene un lado oscuro. En algunos sectores de la crítica se acepta lo molón sin ningún tipo de análisis. Como si lo molón tuviese un valor tan alto por si mismo que hiciese bueno todo lo demás.
Pero, claro, mucha veces la crítica acierta. Coño, es que para que un juego falle cuando estás disparando ráfagas de trescientas balas a zombis nazis que se lanzan a por ti en trineos atómicos (¿qué dice de recuerdos distorsionados?) o cuando lanzas shurikens con forma de esvástica contra ninjas hiperveloces que te quieren cortar a trocitos hay que hacerlo fatal.
Y así nos va.
Porque lo importante no es que los juegos malos se consideren mejores de lo que se debería. Lo importante es que lo sublime no se va a valorar justamente. Que Tim Schafer se pueda quedar en una mera anécdota. En el 9.37 en metacritic, en el "¡Mira, tío, piratas!", en el chiste y la referencia de enteradillo. Y no. Me niego.
Ese hombre lleva haciendo juegos sublimes que llevan lo molón a niveles nunca vistos desde el principio de los tiempos no por meter piratas zombis, paletadas, duelos de insultos y humor referencial de bajo (y de alto) calibre sino por cosas mucho más importantes.
Alguien capaz de llevar las propuestas hasta el límite, de hace humor basto de la alta y la baja cultura debería ser adorado como a un Dios no porque use lo molón sino por lo genial.

¿Y a qué viene todo esto? Bueno, ya saben, uno que es muy fan de Jack Black. Y del cuerazo. Y de Grim Fandango también.

1 comentario:

Holdy dijo...

Qué grande Grim Fandango y toda la vieja escuela de Lucas Arts...Habrá que estar contento por la inminente llegada del pseudo-maquillado The Secret of Monkey Island .