jueves, 9 de julio de 2009

Tehkan World Cup: los cinco duros mejor invertidos de mi adolescencia


A finales de los 80 y comienzos de los 90 los jóvenes de la época poníamos nuestro presupuesto y honor en manos de las máquinas recreativas. El presupuesto porque administrar los 5-20 duros que poseías de paga semanal entre chucherías, libros, comics, videojuegos, y recreativos era de máster en Economía y el honor porque en esos salones llenos de lucecitas de colores y sonidos chicharreros te jugabas la reputación entre los colegas del barrio.

Los que hemos crecido en un barrio obrero de una gran ciudad como Madrid sabemos muy bien lo que era eso de sacar tus flamantes 5 duros y sacarles el máximo partido a la vez que te picabas con tus amigos.

Muchas máquinas pasaron a la memoria de aquellas generaciones con nombre propio: Street Fighter II, Pang, Out Run, Hang-On, Pac-Man, Snow Bros, Gal´s Panic, Toki, Final Fight, Knights of the Round, Tetris...pero hubo una muy especial a la que todos jugamos y de la que no todo el mundo recuerda su nombre: Tehkan World Cup.


Aprovechando el tirón del próximo mundial de fútbol en Mexico -el juego salió en arcades en 1985- la compañía nipona Tehkan -que en 1986 pasó a llamarse Tecmo- creó un arcade puro de fútbol con perspectiva aérea y scroll vertical en la que el curioso mueble que la albergaba -ver foto- proporcionaba la disposición perfecta para ser jugada tanto a un jugador como a dobles.

El éxito de este juego mas allá de lo oportuno de su salida fue el ritmo endiablado que provocaba en cada partida. La velocidad de juego era inusitada con lo que el control a pesar de lo simple se convertía en exigente con el jugador. Los primeros partidos se convertían en mera anécdota pero a partir del cuarto empezabas a sudar tinta para lograr la victoria que te daba el pase al siguiente partido.

Y es que la mecánica era así de cruel, solo seguían jugando los que lo merecían, nada de defender ni hostias en vinagre, el empate te mandaba a casa con lágrimas en los ojos sin tiempo extra ni penalties de por medio. Si querías ser el rey el gol era tu amigo mas que nunca. Daba igual si lo hacías de disparo cruzado, recto pegado al palo, sacando al portero de su área, centrando desde la banda para rematar de cabeza o desde el mismo centro del campo siempre que el susodicho subiera al marcador.

Recuerdo que en mi primer año en el instituto (cursando lo que entonces se llamaba primero de B.U.P) en el recreo teníamos el tiempo justo para salir cagando leches de clase para llegar a un bar próximo al centro educativo y -siempre que no estuviera "pillada" la máquina- echarnos una partidita contrarreloj antes de que sonara la bocina del patio.


El desarrollo era el siguiente: echabas tus cinco duros -sonaba el pitidito de credit: 1- dabas a la tecla de un jugador y a darle caña. Nada de elegir equipo ni perdidas de tiempo, acción pura. Siempre manejabas al equipo de camiseta roja -sea cual fuere- y te medías por este orden a: Escocia, Polonia, Brasil, Italia, Inglaterra, Uruguay y Alemania -curiosamente el mundial del año posterior lo ganó Argentina-. En caso de ganar -no era fácil- te entregaban la copa del mundo pasándose por el forro licencias Fifa ni nada que se le parezca. Y todo manejado con el stick analógico y ¡UN SOLO BOTÓN!

Los futuros creadores de sagas como Ninja Gaiden, Dead or Alive o Fatal Frame nos regalaron una propuesta como solo podían regalar los buenos arcades de la época, lejos de grandes animaciones, sprites realistas o físicas en 3-D: pura acción, dinamismo y diversión garantizadas. A su lado otros programas de fútbol de la época como Emilio Butragueño Fútbol, Míchel o Kick Off -del gran Dino Dini- parecían abuelas encorsetadas. Daba igual que siempre sonara la misma música enlatada o que el público fuera una contínua rutina irreal o que las opciones de configuración simplemente no existieran. Esto no pretendía simular la realidad sino crear una interfaz que proporcionara al jugador diversión desde el primer minuto hasta el último mediante un gameplay exquisito. Eso es mucho mas de lo que pueden presumir muchos programas actuales.
Actualmente es raro el día que no me echo en el Mame alguna partidita a esta mítica máquina -hoy sin ir mas lejos-:


Las generaciones actuales juegan con sus máquinas en casa -salvo si viven en Japón- y solo el mundo del online nos ha devuelto la competitividad sana y el afán de superación que nos niegan hoy los continues infinitos, los save point cada dos pasos y los niveles de dificultad para deficientes mentales.

Olvidense de Pros, Fifas y demas parafernalia y prueben un VIDEOJUEGO con mayúsculas y atemporal. ¡Bienvenidos a los años 80!

6 comentarios:

cienfuego dijo...

Estos si eran grandes juegos de fútbol directos y entretenidos como pocos, para mi el mas grande es el Sensible Soccer, no hay nada como echarse unas pachanguitas entre colegas, disponible en el Live con funciones online por cierto, aunque yo me quedo con mi viejo cartucho de Super.

Holdy dijo...

Enorme el Sensible, es curioso pero este videojuego en su época era considerado simulador. El Tehkan es mucho menos amplio y profundo pero para mí mas directo, frenético y divertido. El arcade perfecto, vaya.

Raúl Carrasco dijo...

Genial videojuego, ¡vaya partidas me eché en su época! :D

Eso sí, a día de hoy me quedo con la jugabilidad del FIFA o del PES (¡por no hablar de los gráficos!).

Holdy dijo...

Raúl eres un "graphic whore" sin discusión alguna...;)

Luis Alis dijo...

Sí que es verdad que había mucho viciado a esta, pero a mí siempre me gustó mucho más Soccer Brawl de SNK. De hecho jamás jugué a esta.

Anónimo dijo...

Yo era otro viciado de esta. Practicamente sólo se podian marcar goles de "truco", y a medida que avanzabas más defensas había en el campo, hacer un pase en los últimos niveles era practicamente imposible así que uno cogía el jugador, buscaba la diagonal y a ver si había suerte.

Recuerdo que había un truco espectacular en los primeros niveles, por el cual ponías a tu jugador en la línea de tu propio campo, lanzabas un pase que atravesaba todo el campo, rebotaba en el larguero de la portería contraria y aparecía un jugador tuyo que remataba de cabeza a gol.

Las máquinas originales con su enorme trackball eran horrores jugables.