domingo, 28 de febrero de 2010

Mass Effect 2: escribiendo el futuro

Sin duda, el que esculpió aquella famosa frase de "segundas partes nunca fueron buenas" no había probado un juego como Mass Effect 2 -de cuya anterior entrega pudisteis leer también aquí-. Si en la primera parte Bioware sentaba las bases de lo que sería el comienzo de su prometedora trilogía espacial, en esta segunda asistimos al asentamiento de la trama que nos prepara para su apoteósico, épico e inevitable desenlace.

Mass Effect 2 es, ante todo, una delicia para el alma. Desde su poco habitual y agónico comienzo hasta su crítico y espectacular final, Mass Effect 2 sumerge al espectador en un mar de emociones donde Virtud y Rebeldía -nombres que reciben las características que definen el comportamiento, y por lo tanto la personalidad, de nuestro héroe- se le antojan a uno demasiado vagas e imprecisas para describir lo que uno siente y padece en las carnes John Shepard. El héroe. El hombre. La esperanza.

Y es que, aunque el juego sea sin lugar a dudas un maravilloso space-opera, con unas alucinantes secuencias de acción, un sistema de juego muy dinámico e intuitivo -que recuerda a otros grandes como Gears of War 2- y un guión y argumento llenos de madurez e imaginación; Mass Effect 2 es ROL con mayúsculas. No ya por las estadísticas -en este sentido, la primera parte resulta mucho más enfocada al rol que la segunda- sino por la sensación de encarnar al protagonista de la aventura. De sentir lo que él siente y de vivir lo que él vive. En definitiva, de elegir tu propio camino.

Lo admito: tras unas 40 horas de juego en las que estuve ayudando a los miembros de pelotón a ganarme su lealtad -y este es otro de los puntos fuertes del juego: la personalidad de cada personaje secundario es tan compleja y diferente entre sí que uno realmente llega a encariñarse con ellos-, el comenzar la así llamada Misión Suicida me tuvo tan en vilo -no estaba realmente seguro de que fuera a contarlo- que no pude dejar el juego hasta que no la terminé. Hasta que no me vi de nuevo volando en la Normandía de vuelta a casa. Hasta que no sabía que, de nuevo, había salvado la Galaxia.

Pero, ¿sabéis una cosa? También fue entonces, cuando fui consciente del subidón que me había embargado tras haber triunfado sobre la adversidad, cuando por fin dejaba atrás el sector Omega para volver al universo conocido, cuando finalmente pude tomarme un respiro, dejar el mando sobre la mesa y disfrutar sin presiones de su increíble banda sonora mientras contemplaba los títulos de crédito...

... cuando miré a mi alrededor y descubrí que volvía a estar sano y salvo en el salón de mi casa...

... fue entonces cuando me di cuenta de que estaba, una vez más, ante una obra maestra.

3 comentarios:

Sephiroth dijo...

Yo de hecho estoy a punto de acabar el primer ME,el cual he rejugado para tenerlo todo fresco y así poder disfrutar al máximo de ME 2.
Este juego se lo merece.

¡¡Gran artículo!!

Raúl Carrasco dijo...

¡¡Gracias!! :-) Te agradezco el cumplido.

Argumentalmente es mucho mejor Mass Effect que Mass Effect 2 (y además es más rolero), pero el sistema de juego está más depurado en el 2. Al menos en lo que a los combates y tiroteos se refiere.

JM dijo...

Si no hay ningún contratiempo, esta misma tarde lo tendré en mis manos (versión PC). La primera parte me pareció increíble y espero que esta no baje el listón, aunque con lo que comentas en este gran artículo, me temo que va a ser un juegazo...

Ya iré compartiendo mis impresiones.