sábado, 16 de octubre de 2010

New York Comic Con 2010


Desde hace 4 años, Nueva York se ha convertido en la segunda cita más importante detrás de San Diego para los aficionados al cómic americano. La New York Comic Convention -también conocida New York Comic Con o NYCC- es desde 2006 probablemente el evento de mayor relevancia relacionado con la cultura pop en la costa este de Estados Unidos y una atractiva cita para el aficionado europeo, de la misma forma que la San Diego Comic Con es el referente de la costa oeste y el escaparate predilecto para los amantes del noveno arte en Asia -descartando, claro está, la Tokyo Anime Fair-.

Este año, con motivo de la asistencia de John Romita Sr, autor por el que siento una gran admiración desde mi más tierna infancia, no he querido perderme este espectacular evento que, además de a los cómics, dedicó un importante espacio al mundo del videojuego.

Así es, The Videogame Culture estuvo en la NYCC 2010.

Ubicada en el centro de convenciones Jacob Javits Center de Manhattan, sus más de 70.600 metros cuadrados dieron acogida a las decenas de miles de asistentes -unos 96.000, atendiendo a los datos de Medium At Large- que entre los días 8 y 10 de octubre decidieron acudir al lugar para asistir a alguna de las muchas charlas, conocer personalmente a algún artista o hacerse fotos con él, conseguir autógrafos o dibujos, ir de compras o simplemente curiosear por los alrededores. Cabe mencionar que además del NYCC, el Centro también daba acogida ese fin de semana al New York Anime Fest -también conocido como NYAF-, feria centrada en la cultura japonesa, el manga y el anime.


Día 8 de octubre. Desde las 10:00 hasta las 13:00 la convención permanecía abierta únicamente a los profesionales. Puesto que yo contaba con un pase normal de fin de semana que había comprado por internet meses antes, debía esperar hasta las 13:00 para poder acceder al recinto. De camino al Centro por la Avenida 34, la presencia de emocionados aficionados que también se dirigían hacia allí, algunos de ellos disfrazados, comenzaba a caldear el ambiente. La llegada al lugar hizo realidad uno de mis peores temores: la cola para recoger las entradas preadquiridas no solo era ya enorme -y yo llegué sobre la 13:15- sino que crecía a ritmo vertiginoso. A otro lado, varios profesionales tras un mostrador atendían ordenadamente otra cola claramente diferenciada de aficionados que querían comprar la entrada en aquel momento. Aunque nuestra cola, afortunadamente, avanzaba muy rápido, una distendida conversación con tres agradables californianas que se encontraban a mi espalda ayudó a amenizar la espera. A la llegada al mostrador, la persona que me atendió leyó rápidamente el código de barras del voucher que llevaba conmigo y me entregó la tan ansiada entrada en forma de insignia, que debía llevarse colgada y visible en todo momento.


Entrada -¡al fin!- al evento. No exagero si digo que apenas pasé el control de acceso que comencé a encontrarme absolutamente perdido y abrumado por las dimensiones del mismo. Aquello era ENORME y no sabía por donde empezar. Para que os hagáis una idea de la magnitud de la NYCC, ésta se encontraba dividida en dos grandes salas, cada una de ellas de un tamaño aproximado al de un pabellón del IFEMA. La primera de ellas había sido destinada principalmente a la presencia de los artistas -entre los que pudimos contar a James Masters, Richard Hatch, Bruce Campbell, Stan Lee, J.M. Straczynski, John Romita Sr. o John Romita Jr., entre muchos otros- y a la firma de autógrafos, si bien contaba a su entrada con un gran stand de Intel que daba la bienvenida a los visitantes exhibiendo demos de diversos juegos, entre los que se encontraban por ejemplo Starcraft 2 cuyas partidas podían seguirse en un pantallón enorme. La segunda sala, en la que nos centraremos para el desarrollo de esta crónica, estaba destinado al despliegue indiscrimanado de stands de editoriales, tiendas de cómics y, como no, compañías de videojuegos. La planta baja del Centro de Convenciones, como comentaba antes, daba acogida al NYAF al que se podía acceder con la misma entrada que daba acceso al NYCC, si bien las dimensiones de esta feria eran considerablemente menores, algo así como una cuarta parte. Un amplísimo comedor con cocinas de diversa procedencia: italiana, mexicana, japonesa, china y, claro, americana -hamburguesas y perritos calientes- y la presencia de las salas destinadas a las conferencias y charlas completaban la distribución de la parte inferior del Centro. Completando el despliegue del inmenso NYCC, un pequeño espacio habilitado en el segundo piso servía de campo de batalla para los aficionados al juego de cartas de Magic.

Entrada a la segunda sala, encabezada paradójicamente por las compañías de videojuegos y no por las editoriales. Destacaba a primera vista el stand de Michael Jackson: The Experience de Ubisoft, que amenizaba los alrededores con la reproducción continua de los grandes éxitos del rey del pop. Todo el que quisiera podía dejar su vergüenza de lado y subir al escenario a poner a prueba sus habilidades de baile. No me quedó claro la plataforma que se estaba usando en aquella demo, aunque me pareció ver mandos de Wii en las manos de los jugadores. Lamentablemente, debido al bullicio del evento cuando uno se alejaba un poco del stand dejaba de disfrutar de aquella animada banda sonora.


Un poco más adelante encontrábamos un enorme stand de Red Dead Redemption Undead Nightmare a cargo de los chicos de Rockstar, cuya distribución cerrada y con una única entrada a su interior servía de refugio para saborear un anticipo de lo que será este terrorífico DLC, poniendo a disposición de los visitantes numerosas consolas. Y hablando de terror, muy cerca estaba el stand de Dead Space 2 de EA, que también disponía de numerosas consolas con las que poder disfrutar de la segunda parte de la franquicia. Aunque ambos tenían una pinta espectacular, debo decir que no quise arruinar la experiencia probándolos en aquel entorno hostil que, sinceramente, no contribuía a generar la sensación de terror que se les supone. Pegado al stand de Undead Nightmare, Disney presentaba su precioso Epic Mickey a todo aquel que quisiera probarlo en primicia.


Junto al stand de Michael Jackson encontrábamos también el de Square Enix donde, aparte de ofrecer su selecto merchandising liderado por las figuras de Kingdom Hearts que se exponían en numerosos expositores, servía también de escaparate a su Final Fantasy XIV, corriendo en una batería de PCs dispuestos para que el visitante pudiera probarlo in situ. Kingdom Hearts Re:Coded para Nintendo DS completaba la oferta de la compañía nipona.



No faltó, por supuesto, un stand de respetables dimensiones de Nintendo con sus Wii y Nintendo DS. Okamiden, Donkey Kong Country Returns, Metroid: Other M o Kirby's Epic Yarn fueron algunos de los títulos que pudieron verse corriendo en las consolas dispuestas para disfrute de los visitantes. No muy lejos de allí, el stand del Goldeneye de Activision ofrecía a los jugadores la posibilidad de disfrutar de animadas partidas multijugador de un remake que, a simple vista, parece realmente fiel al título que vio la luz en Nintendo 64. Tuvimos, en todo caso, James Bond por partida doble: 007 Blood Stone fue otro título que también pudo verse y jugarse. No muy lejos de allí, el enorme stand de Capcom exhibía su próximo Marvel vs. Capcom 3 en pantalla grande al que también se podía jugar. Sony, por su parte, puso la contrapartida en DC con su DC Universe Online en otro stand cercano.


A quien le guste el juego de combate de miniaturas Warhammer 40.000 seguramente habría disfrutado saboreando Warhammer 40.000: Space Marine de THQ, un título de acción que parecía realmente fiel a la ambientación creada por Games Workshop, compañía que había desplegado al lado de este stand, otro en el que promocionaba su próximo filme de fantasía creado enteramente en CGI: Ultramarines, the Movie.

El pequeño stand de la joven compañía 38 Studios, a la que deseamos la mejor de las suertes en su nueva andadura, sirvió para presentar su primer título Kingdoms of Amalur: Reckoning, un RPG de fantasía cuyo aspecto gráfico ha sido diseñado por el mítico Todd McFarlane. El stand contó con la presencia del artista durante la mañana del sábado, a quien pude conocer y saludar personalmente con la obligada entrega de cómics para que fueran autografiados. Hablando de stands pequeños, un modesto stand que francamente pasaba bastante desapercibido hizo de representante de Konami en este NYCC. A mi paso por el mismo, un par de jugadores disputaban un animado combate de kendo en su próximo Sports Island Freedom para Kinect.

Y, si la memoria no me traiciona, aquí concluye la presencia de las compañías de videojuegos en la NYCC, lo cual no está nada mal si tenemos en cuenta que su despliegue ocupaba casi una cuarta parte de la sala. Si por casualidad alguno de nuestros lectores estuvo también en la NYCC y desea aportar algo -quizá olvidé mencionar algún stand-, o bien comentar sus impresiones, estaré más que encantado de hablar con él. Como siempre, vuestros comentarios en el blog o en Facebook -el Twitter es cosa de Holdy- son bienvenidos. Para finalizar, como en la crónica del Gamefest, os dejamos con las fotos de cosplay, que nos alegraron la vista a más de uno durante la visita.

Por cierto, por si alguien se lo estaba preguntando: sí, conseguí el autógrafo de Romita. Un recuerdo imborrable, y no me refiero a la firma en el papel.







1 comentario:

Holdy dijo...

Con la NYCC nos despedimos de una racha agotadora de eventos que han convertido nuestro blog en algo más similar a la guía del ocio. Esta próxima semana nuevos artículos pero antes no os perdáis la genial crónica de Raúl: TVC cruza en charco para traeros lo mejor del mundo del videojuego expuesto en la Comic Con.

Gócenlo.