martes, 19 de octubre de 2010

Sonic 4: la prostitución definitiva del erizo


Los que me leéis desde hace tiempo sabéis bien de mi pasión por la mascota de Sega, especialmente en sus dos primeras entregas para Megadrive. Sonic y Sonic 2 mantienen un lugar de privilegio en mis recuerdos pixelados. Un lugar lleno de buen hacer, de sabiduría en el diseño, la gestión, la creación de una mascota tan necesaria como definitiva. Mi primera consola fue la Megadrive de Sega y el primer juego que disfruté en ella fue el primer Sonic. Meses después, ante la imposibilidad de hacerme con mi amado Street Fighter II de los salones recreativos por no poseer aún una Super Nintendo -estoy hablando de finales de 1992- puse toda mi ilusión en un bonito cartucho de 8 megas que respondía al nombre de Sonic 2.

Y no me defraudó en absoluto. Era más y mejor que el primer Sonic, una muestra de lo que debe ser una secuela del estandarte de una compañía como Sega. Más tarde llegarían el Sonic 3 y lo que siempre he considerado como su expasión Sonic and Knuckles. En Mega CD también salía un excelente título -Sonic CD, original ¿eh?-, que cerraban un repóker de ases inigualable en el que las dos primeras entregas brillaban con luz propia. Muchas más entregas del puercoespín azul llegarían en 2-D como las tres de Game Boy Advance o el Knuckles Chaotix de 32X, pero ninguna a la altura de las originales. El Sonic Team estaba en horas bajas y los videojuegos tendían a las 3D con lo que los míticos plataformas de toda la vida no tenían espacio en la industria.

A partir del Sonic Adventure de Dreamcast Sega intenta devolver su protagonismo a Sonic pero las 3D definitivamente no van con este personaje que acaba haciendo todo tipo de spin-off con mayor o menor éxito para sacar dinero fácil y engrosar las arcas de una moribunda Sega. Moribunda en el terreno del hardware porque los títulos de Sega suelen ser sinónimo de calidad aún hoy día, juegos con un dinamismo y una clara componente arcade muy propios de la firma nipona. Bayonetta, Virtua Fighter 5, Yakuza 3 y 4, Virtua Tennis 3 y 4, House of the Dead Overkill o Valkyria Chronicles dan muestra del buen hacer en la actualidad por parte de Sega.


Pero los fans incondicionales del mejor Sonic, del que corría por los circuitos de la negra de 16 bits, siempre esparábamos la vuelta a los orígenes con una cuarta entrega casi tan esperada como el tercer Shenmue. Cuando se anunció la salida en formato descarga de Sonic the Hedgehog 4, una punzada entre nervios, emoción e ilusión desmedida se hizo forma en nuestro interior y cada vídeo que se mostraba en la red resultaba una chispa de aliento, una gota más de hype para un público que no lo necesitaba.

Y llegó el día de salida del juego, 7 de octubre de 2010 en la Apple Store, 12 de octubre en PSN y el día 13 en Xbox Live Arcade. Hasta el día 16 no lo descargué porque llevaba una semana muy liada y no recordé que había salido pero mientras el videojuego iba descargando y la barrita de descarga se iba llenando un sudor frío invadía mi frente. Era el día, por fin iba a vivir ese momento esperado durante más de 3 lustros, Sonic 4 estaba ahí, dispuesto a acabar con años de vergüenza, despropósitos y maltrato del queridísimo erizo azul. Y me puse a probar el juego previo pago de los 15 euros de marras:


Y llegó la decepción: todo parecía estar bien, en su sitio, el coro gritando ¡¡¡SEEEGAAA!!! al comienzo del juego, el logo del Sonic Team, la portada con un Sonic enmarcado en el título 4 con un subtítulo temible "Episodio I" que advierte de que esto es un título por entregas, una radionovela de tercera, un DLC con bucle infinito, un despropósito de base, vaya. Tan descarado el concepto de DLC que ni siquiera pone el año junto al texto "SEGA" ya que se sabe cuando empieza pero no cuando acaba...

Todo esto no tendría mayor importancia si el resultado final hubiera sido sobresaliente pero no es así. El juego es un refrito de las dos primeras entregas de Sonic en 16 bits, a saber, el primer y cuarto mundo y las fases de bonus del Sonic 1 junto al cuarto y octavo mundo junto a la fase final del Sonic 2. Nada de rediseñar niveles, ni conceptos, ni estética ni hostias en vinagre. Si el juego se llamara Sonic Remix aún se podría aceptar pero, señores de Sega, se llama Sonic 4 y es un puto timo. Me da igual saber cuáles serán los niveles fusilados en próximos DLC´s ya que el concepto no de remake ni de remix sino de novedad supone un insulto al fan de la saga que va, en definitiva, a ser el que se deje un buen montón de euros en completar semejante despropósito. Para colmo el propio Sonic luce feo, sin carisma, plano, sin los matices del píxel cuidado y del sprite medido con su entorno. Solo tiene un poder que no tenía en las dos primeras entregas y que ya lucía Knuckles en Sonic 3, si vuelves a pulsar salto en pleno salto -valga la redundancia- Sonic se lanza en un ataque frontal a sus objetivos/enemigos que unido al sistema de guardado hace de la experiencia un paseo fácil y cortísimo. Los 15 euros no os van a dar para más de una hora de juego y la rejugabilidad del título es nula.


¿Es, por tanto, Sonic 4 una mierda de juego? No, no lo es. Es un plataformas entretenido y cuando lo veamos en toda su magnitud -al menos dos DLC´s más- puede que hasta con una duración admisible, pero lo que no va a cambiar es que Sega ha jugado con el corazón de sus más convencidos defensores, utilizando una franquicia de éxito para lanzar un producto inadmisible en concepto, precio y resultado. Debería darles vergüenza de insultar de esta manera el orgullo de una firma mítica, de un personaje único, de una obra de arte lúdica, hoy, prostituída.

7 comentarios:

Old School Generation. dijo...

Reconozco que me ha encantado tu artículo, aunque discrepo ligeramente.
También soy un fiel seguidor del erizo, y precisamente me gustan estos niveles porque me recuerdan poderosamente a los originales, tanto es así que casi parecen un calco.
Noto a faltar la ausencia de los poderes propios del Sonic 3, o algún movimiento del Sonic CD que también estuvo presente en sendos títulos para 8 bits.
Pero después de años marcados por la desilusión, este nuevo comienzo se me antoja cuanto menos alentador.
El juego es caro y muy corto, pero también lo fue el primero de Mega Drive y eso no le impidió revolucionar el sector.
Aunque claro, aquel se regalaba con la consola.
Pero en fin, que el juego me ha gustado.
Eso si, hubiera preferido 1.000 veces que usaran sprites para recrear al personaje, en lugar de este descafeinado erizo poligonal.
Pese a todo he de reconocer que me gusta el detalle de cómo se le mueven las púas al correr a toda velocidad.
Por cierto, no te da la impresión de que en los títulos de 16 bits Sonic cogía velocidad con mayor rapidez?

Old School Generation. dijo...

Otra cosa que me llamó la atención es que, atendiendo a las palabras de SEGA, esta cuarta entrega continúa la historia original.
Alguien dijo historia? Porque yo no la he visto por ninguna parte.
Aunque en vista de lo que son capaces de hacer, casi prefiero que se olviden de introducir argumentos enrevesados (flipé en el último enfrentamiento del Sonic Unleashed, que parecía más una película de los Power Rangers que un videojuego de Sonic) en los que aparecen multitud de personajes irrelevantes, y se centren en lo que importa: correr, saltar y coger anillos dorados por doquier :)

Tiex dijo...

Yo no tenía ningún aliciente a favor de este nuevo Sonic, por eso bajé la demo y menos mal, porque no me ha gustado nada.

Este Sonic poligonal que se han marcado..... parece una pegatina y eso que nos son sprites. O lo haces en sprite o lo haces en 3D, pero no me hagas un Sonic 3D que parece un sprite, porque yo no lo trago.

Y por supuesto, paso de pagar 15€ por un DLC ¿Pero de que van?

Alejandro Cortés dijo...

El hecho de que lo hayan creado como DLC me ha echado para atras, a eso de que yo soy más de Mario...

Aunque personalmente, me da muchisima pena como tratan al erizo, ¿donde está el eterno rival de Mario? ¿que han hecho con su dignidad? personalmente, echo de menos esa rivalidad y el carisma que tenía.

Adol3 dijo...

Esto merecía un juego completo y nada de DLC fulero!

El futuro se llama DLC? No hay futuro entonces...

Guardian dijo...

¡Coñooo! Has estado durete en la entrada, ¿eh? jajaja.

Como Le comentaba a Alejandro, yo he dicho, digo y diré que la MegaDrive es la mejor consola que ha existido y con los títulos de SEGA, especialmente con los de la saga del erizo, es con los que más he disfrutado.

Desde el primero de ellos allá por el 91 cuando tenía unos 9 años he jugado de manera ininterrumpida hasta que salió aquel conato de plataformas llamado "Sonic 3D". Obviamente constituía un riesgo importante por entonces lanzar un juego de plataformas en tres dimensiones y así de mal fue la jugada.

Algo similar a lo que sucedió con la saga "Lemmings", que con la implantación del 3D lo echaron todo a perder, igualmente.

Sólo conozco un juego de plataformas que sí resistiera en condiciones el impacto de la tecnología 3D y se adaptara a ella, aunque cierto es que era un híbrido entre dicho género y el arcade/acción. Se trata del "Agent Armstrong" que además, curiosamente, pasó bastante desapercibido a pesar de presentar una notable calidad y jugabilidad.

En cuanto a Sonic, me sigo quedando con los títulos de principios de los 90 que tanto me hicieron disfrutar. Aun hoy en día sigo jugándolos de vez en cuando. Y es que donde esté lo clásico ...

Holdy dijo...

Hombre, hay más títulos a los que le han sentado bien las 3D aunque no por ello son mejores que en 2D. Ejemplos como la saga Metroid, los Zelda de N64 o los Super Mario 64 y los 2 Galaxy son buena muestra de ello. Eso sí, lo de Sonic ha sido de traca, y lo peor de todo es que al volver a llevarlo a las 2D en vez de una vuelta a los orígenes se le ha seguido haciendo un terrible agravio.

Gracias por tus comentarios, amigo, y bienvenido!