lunes, 15 de noviembre de 2010

El sandbox histórico


El sandbox o videojuego con un mundo abierto es un género que ha proliferado enormemente en las últimas generaciones, teniendo dos puntos de referencia en el comienzo de la pasada generación con juegos como Shenmue o GTA III. La no linealidad de estos títulos y el dominio de entornos en tres dimensiones ha hecho que lo que antes se quedaban en meros juegos de aventuras ahora se conviertan en auténticos universos en el que el entorno en sí es protagonista sin necesidad de superar reto alguno.

Era obvio que no tardarían en hacerse juegos de este tipo que explotaran las épocas de la Historia más atractivas para cualquier gamer, o para cualquier persona en general. En este contexto hemos visto en el último año cómo dos grandes obras lúdicas nos invitaban a conocer la Italia renacentista y el viejo oeste americano. Hablo, respectivamente, de Assassin's Creed II y Read Dead Redemption.


El primero, editado por la irregular Ubisoft, perpetradora de joyas como Splinter Cell, Beyond Good and Evil o el título que nos ocupa así como de fiascos como el Prince of Persia de esta generación o la aventura de Altair en la primera incursión de la saga de los Asesinos, hizo que los jugadores nos moviéramos entre el hype de su apartado técnico y el miedo a reencontrarnos con una aventura sin chicha y mucha misión secundaria de chichinabo todo esto antes de su salida.



Eso sí, fue jugarlo y la boca de un servidor no se cerró hasta la última de las 22 horas que me llevó el juego. La riqueza de los escenarios y la amplitud de los mismos no serían suficientes si la consistencia histórica tanto en su atractivo inherente como en la documentación no hubieran estado a la altura. Pero vaya si lo estuvieron, todo aderezado con un diseño de misiones espectacular tanto por la variedad como por la calidad ha hecho para mí de este juego uno de los favoritos de la presente generación. Las ciudades de Florencia y Venecia son una maravilla que, debido al sistema de juego, pueden ser exploradas al milímetro en toda su dimensión, ya que la agilidad del protagonista nos hará disfrutar por igual del interior de la catedral de San Marcos en Venecia como de lo alto de la cúpula diseñada por Brunelleschi en la catedral de Florencia. Eso, por sí mismo, ya es una locura, pero es que en todo momento el control del personaje es fluído e intuitivo y el desarrollo de la historia profundo e interesante. Lo mejor del juego son las misiones de las tumbas de los asesinos, todo un reto plataformero que ya quisiera haber diseñado el mismísimo Miyamoto. En la parte negativa una dificultad excesivamente permisiva que no empaña un trabajo perfecto.

La otra cara de la moneda nos la ofreció Rockstar con una visita al oeste de spaguetti western, a una ponderación de la obra de Sergio Leone, a un Clint Eastwood con poncho y revólver en formato digital, cambiando los escenarios del desierto de Almería por maravillosos polígonos y texturas en HD cargados de evocadora nostalgia para el amante de la música de Ennio Morricone y los tipos mal encarados y barba de tres días.



El nacimiento de esta saga vino de mano de Capcom que, para Playstation 2, diseñó una aventura basada en el mismo escenario antes comentado pero que debido a contínuos contratiempos decidió abandonar y dejar dicho proyecto en manos de Rockstar que publicaría la lineal y exquisita aventura de acción de título Read Dead Revolver en 2004. Rockstar que ya era una vieja conocedora del género sandbox y que utilizó el recurso de la ambientación histórica -en este caso muy reciente- en su gran GTA Vice City con excelentes resultados, optó por convertir esa primera aventura encorsetada en un inmenso y cuasi desértico escenario plagado de las más variopintas y desvergonzadas misiones que a cualquier vaquero de bien o cuatrero de tercera le encantaría llevar a cabo. Desde cuidar de la vigilancia nocturna del poblado en el que resides hasta enfrentarte a los más peligrosos forajidos al oeste del Pecos, esta obra hace que nos enfrentemos a una historia poderosa, trascendente y, a posteriori, muy emotiva cuajada de la vieja escuela de diseñadores de Rockstar San Diego que saben en todo momento imprimirle su estilo, su marca de calidad, un pedigrí al alcance de muy pocos. Lo mejor del juego es la ambientación y el personaje protagonista, con sus demonios interiores y su particular ética de tipo duro con corazón. Lo peor es que, para el que lleva años enfrentándose a los numerosos GTA's, este juego carece de originalidad en su diseño de misiones y de las posibilidades de aquella saga, cuya cuarta entrega supera en todo a este.

En cualquiera de los casos, viajar por la Historia es todo un placer montado en obras de la calidad de AC II y RDR, que elevan el listón del género a cotas dificilmente superables. Una oda al buen hacer y a la libertad bien entendida en un medio interactivo.

2 comentarios:

David Fernández dijo...

Desde que vi en el Gamefest el AC III La Hermandad y su multijugador en aquel pantallón, quería hacerme con un ACII para jugar en la Florencia del siglo XV y tras leer tu artículo, este viernes me paso por el Game/FNAC a ver si lo tienen en oferta :-P

Y en cuento a RDR he oído de todo. Desde el coñazo que supone las misiones del tipo "Cojo caballo - me voy a la otra punta - Dejo Caballo - Mato a asesino - Cojo Caballo y vuelvo - ayudo a alguien en el camino - busco nueva mision" hasta cosas mejoradas respecto a los GTAs en cuanto a que si tienes que repetir misión te quitas la tediosa parte inicial de 'preambulo' que en GTA, cuando tenías que hacerla varias veces, hacía que odiaras el juego o simplemente lo dejaras para mañana X-D.

Buen artículo, pero me ha sabido a poco... :-)

darthtxelos dijo...

buen articulo e interesante perspectiva

yo el assasins jugué al primero y me parecio aburrido de narices, repetitivo hasta la saciedad. Y el RDR tiene pinta de ser un GTA del oeste. me llama mas el modo zombie que ha salido a posteriori

habrá mas juegos q encajen en tu definion, pero ahora no caigo