jueves, 16 de diciembre de 2010

Assassin's Creed La Hermandad - Review


Con el juego de Ubisoft damos el pistoletazo de salida a las reviews de videojuegos actuales en nuestro blog, y me parece una manera extraordinaria de estrenar la sección. Es cierto que la compañía francesa tiene todo para que no nos guste ni de lejos: acumula saga tras saga huyendo de la originalidad, busca títulos meramente comerciales y facilmente vendibles, se ha convertido en un gigante a golpe de talonario y, a pesar de su larga carrera en el medio no posee muchos títulos que hayan trascendido más allá de su generación.

¿Es la saga Assassin's Creed una excepción a esta regla? Pues lo cierto es que no. ¿Y aún así te gusta?, diréis. Pues sí, me gusta y mucho. Compré al poco de su salida el primer Assassin's y, a pesar de que no se le puede negar un apartado técnico muy atractivo, acabé aburriéndome soberanamente con sus misiones calcadas y sin trascendencia ni diversión inherentes. No tenía previsto hacerme con la segunda parte ya que confiaba poco en que fuera mejor pero mi vena coleccionista me traicionó y un buen precio de la edición  White Edition hizo que, en un golpe de consumismo muy propio de quién os escribe estas líneas, terminara con el juego de marras en mi estantería. Y sin mucha intención de que saliera de ella...




Pero lo probé y me enganchó como pocos juegos consiguen hacerlo. Assassin's Creed II es un sandbox con una riqueza gráfica solo comparable a la variedad de sus misiones y a una historia a la altura de la documentación histórica que lleva detrás. Lo cojonudo de estos juegos es que, a pesar de moverse en un espacio en tres dimensiones totales -ya que el avatar se mueve por todo el mapeado como Pedro por su casa en los tres ejes, a saber, altura, anchura y profundidad- el control se hace intuitivo desde el primer momento, quizás por lo sencillo que resulta ejecutar acciones que en el mundo real no tienen nada de fácil, pero de cualquier manera, consiguen que te familiarices con la interfaz desde el primer momento y que te lances a hacer el cabra desde el minuto uno. Eso en un sandbox es el orgasmo hecho videojuego. ¿Recordáis cuando os enfrentásteis por primera vez a GTA III en Playstation 2? Resultaba más apetecible hacer el cabra y cargarte viejas con el coche o el bazzoka que seguir la línea principal del juego. Eso a nivel de concepto y de diseño me parece impagable. Solo con esas directrices se puede empatizar con un universo en tres dimensiones estando limitados por un puñetero mando. Es cierto que hay bugs y errores gráficos que empañan en ocasiones la inmersión en la experiencia de juego pero eso no hace que el juego sea malo o menos bueno.

Ni que decir tiene que me pulí esta segunda incursión en el ánimus en menos que pía un pollo. Y tras gozarlo con él volví al primer Assassin's y, curiosamente, lo disfruté muchísimo. Las misiones sin salsa ni criterio seguían ahí y eran tan tediosas como la primera vez que me enfrenté a ellas pero una dificultad más exigente que la de la segunda parte y un tramo final del videojuego realmente trepidante me hicieron pasármelo de nuevo en un suspiro. Y como siempre sucede en estos casos me quedé con ganas de más.


En mi cabeza se acumulaban ideas para una tercera parte, ¿en qué época decidirían lo programadores ubicarla?, ¿en qué ciudad?...Se me ocurrían la Londres del siglo XIX, la Roma de Julio César o el Egipto del Imperio Antiguo. Imaginaba al nuevo avatar colgándose de la pirámide de Keops en Gizah, o en la Acrópolis de Atenas en tiempos de Pericles, o buscando entre la neblina del Támesis la huella de Jack el Destripador. Pasear por la maravillosa reproducción de Florencia y Venecia en pleno Renacimiento italiano era dificilmente igualable, pocas cosas me podían hacer más feliz que subir a lo alto de la cúpula diseñada por Brunelleschi. Cual no sería mi decepción cuando me enteré que el nuevo capítulo de la saga se desarrollaría en Roma y sería una continuación de la segunda entrega. Y encima desarrollada en tan solo un año. Los fantasmas del pasado volvieron a mí, los Prince of Persia posteriores al Sands of Time o las contínuas secuelas del sufrido Sam Fisher tras el original Splinter Cell hacían que me temiera lo peor. Pero en esta ocasión no fue así. No entraré a valorar el original y divertido modo online de Assassin's Creed La Hermandad porque practicamente nunca juego a modos multijugador, pero la campaña para un jugador si me interesa mucho.

Antes de nada me gustaría advertir al posible jugador de este título es que el juego es una continuación directa de Assassin's Creed II. Eso no debería ser un problema sino un acicate para animar a los que aún no lo hayan comprado que se hagan inmediatamente con él. Pero para el que no se lo haya planteado debe tener en cuenta que gran parte de la historia y desarrollo del juego tiene su base en el anterior, bebe de él, juntos cobran mayor sentido y se convierten en una experiencia mucho más rica.



La falta de tiempo en la concepción de La Hermandad ha hecho que la acción quede prácticamente acotada a la ciudad de Roma. Pero no por ello debéis preocuparos: el mapeado es enorme y está cuidado al detalle, además en momentos puntuales visitaréis otros enclaves que también amplían el ritmo de juego y lo diversifican. Se han intentado meter en este entorno todas las ideas que hicieron de la segunda parte tan buen juego, dotándolo de mayor profundidad aunque en un espacio único. Esto tiene un pero: al no estar acotado el desarrollo por el acceso a nuevas ciudades -solo por el acceso a nuevas partes de la ciudad-, el jugador que ya tiene las mecánicas aprendidas de la anterior entrega se puede pasar la historia principal en tres tardes bien aprovechadas. No lo hagáis bajo ningún concepto. Emplearos a fondo en las misiones secundarias, especialmente en las referentes a las guaridas de Rómulo -equivalentes a las maravillosas tumbas de asesino de la anterior entrega- y a las de las armas de Leonardo por su variedad y originalidad. Y disfrutad de cada rincón de la capital italiana, de cada tejado, cada cornisa, cada atalaya, acabad con todas la torres de los Borgia y tiraos en un perfecto salto del ángel desde lo alto del Coliseo. La experiencia lo merece. Y lo merece a pesar de que el doblaje al castellano no sea de Óscar, o que la música no trascienda, o que el desarrollo no innove.

Ya solo me queda esperar que los señores de Ubisoft vuelvan el año que viene con la verdadera tercera entrega del Credo del Asesino y consigan sorprenderme con su buen hacer una vez más. Hasta entonces, no dejéis pasar la oportunidad de vivir este viaje en el tiempo a lomos de unos videojuegos bien diseñados y que aseguran muchísimas horas de diversión.

2 comentarios:

Andrés Barrera dijo...

Me ocurrió algo parecido a lo que cuentas. La primera entrega la compré nada más salir. Aún ni tenía televisión HD, sino una vieja de tubo (enorme, eso sí) en la que resultaba imposible leer el texto, con esas letritas. Aún así me quedé asombrado al ver los movimientos, al apreciar la arquitectura, al montar a caballo... Imagina cuando lo ví en una tele como dios manda. Cierto, el juego llega a ser repetitivo (dímelo a mí, que además siempre completaba todas las misiones secundarias antes de dirigirme al objetivo), aunque no me llegí nunca a aburrir. Era más bien una sensación de fustración al ver un mundo tan... rico en detalles pero tan desangelado a la vez. No es que lo que hubiera no me gustara, sino que pensaba más bien en lo que podía llegar a ser. Con más variedad, con unas pocas posibilidades más hubiera sido un juego de 10.

Y entonces llegó el ACII, que si bien tampoco es perfecto, poco le falta. Joder, si yo acabé "contento" con la Altaïr calcula lo bien que me lo pasé con Ezio.

Con todo esto, sin embargo, me da miedo esta tercera entrega (como ves, aún no la he catado). Me da miedo que los cambio que pudieran haber (pocos o muchos) no sean lo suficientes como para lanzarme a por el juego y disfrutarlo. Es un a tontería, lo sé, pero me da la sensación que si este juego lo hubieran sacado el año que viene, tal cual, me lanzaría a por el de cabeza... Pero así, tan reciente el otro... no peudo eviar desconfíar. En fin, parece que te ha gustado, le daré un voto de confianza y miraré de alquilarlo... a ver si lo añado a la carta de los Reyes Majos.

Raúl Carrasco dijo...

La primera entrega era preciosa en su aspecto y espectacular en su desarrollo (me encantaba correr por los tejados) pero repetitiva hasta la nausea. Acabé harto de trepar hasta lo alto de las atalayas, matar, trepar otra vez y así hasta el infinito. En mi opinión, una tomadura de pelo.

Por esta segunda entrega he pagado solo 14 eurazos. Ya veremos si he pagado demasiado.