domingo, 19 de diciembre de 2010

Idénticos y radicalmente opuestos


Razonamiento empírico, irrefutable, veraz, sólido e incontestable: Nintendo es la empresa cuya firma se estampa en muchos de los mejores videojuegos de la Historia. Así, sin anestesia, sin cortapisas, sin medias tintas ni dudas metódicas. Partiendo de esa base, de su genio e ingenio, de sus creadores, diseñadores y espíritu, Nintendo es un baluarte para los que amamos los videojuegos, ni fanboyismo ni hostias, al César lo que es del César.

Y -ahora viene lo descacharrante- se lo dice alguien que fue seguero empedernido y a día de hoy me siguen poniendo más unas púas azules que un sombrero rojo. Disfruté como un loco mis primeras Game & Watch, mi Game Boy y mi enorme Super Nintendo, rescaté en el tiempo del olvido la malograda -para mí- Nintendo 64, recuperé mi pasión por los videojuegos con una Game Boy Advance buscando la luz natural que me regalara píxeles como los de antaño, lo gocé bárbaro con Game Cube por su impronta y su respuesta a lo establecido, por sus RE y sus Pikmin, por un Miyamoto que no envejece ni cuando se avergüenza de Super Mario Bros. 3 -Dios le perdone-, seguí disfrutando con una Ds que nos sabe a doble pantalla de las maravillas de los 80 con una retrocompatibilidad impagable y, como postre final y en medio de un sinsentido, vendido como burda evolución jugable siendo en realidad siembra de mierda y recogida de casuals haciendo el gilipollas delante de sus pantallas hachedés, respondiendo a un nombre que nos suena a primera persona del plural británico, nos enseñaron que las plataformas en 3D cobran sentido y control con un poquito de gravedad.



Y leyendo esto, ¿dónde está lo grave, mi querido Holdy? Pues mire usted, no está ni en que Nintendo demore insultantemente la bajada de precios de sus productos desde la era 16 bits, tampoco le tomé en cuenta que nos vendiera trescientas veces en las portátiles los éxitos de Super Nintendo, acepté que nos robaran la tirada estipulada del último Zelda de Game Cube para que engrosara el decepcionante cartel de salida de Wii, desvié la mirada cuando ví que mis más de 7000 puntos del Club Nintendo desaparecían por el decretazo de la caducidad, perdoné sin olvidar mil desmanes hasta que hoy compré Super Mario All-Stars Edición 25 Aniversario.

No puedo decir que no iba avisado, pero no creí. No puedo decir que el precio es alto en divisa, lo es en decepción. Yo compré una Super Nintendo en 1994 que incluía Super Mario World y Super Mario All Stars y asistí a un acto de generosidad infinita de una Nintendo que nos ofrecía en dos cartuchos toda la obra de su querido y bigotudo representante. La Nintendo de 1994 era la amiga que se entrega a tí para ofrecerte todo a cambio de un poco de amor. La Nintendo de hoy es la puta sifilítica que te cobra tocamiento a precio de completo y con colgajo entre las piernas de regalo. Y es que al dolor añadido de cobrarnos una vez más por algo que en su día fue obra maestra y hoy es producto mal reciclado, se añade un control lamentable por la demora en la recepción de la señal -ínfima pero muy perjudicial en un videojuego de plataformas- y, lo peor de todo, una oportunidad perdida de dignificar al viejo fontanero italiano en su vigésimo quinto aniversario.

Señores de Nintendo, con su estrategia decepcionan a los de siempre, aburren a los de ahora y manchan el buen nombre ganado con el trabajo y genio de una empresa que, hoy, vende decadencia.

7 comentarios:

Adol3 dijo...

Vamos,que nos la han colado otra vez?

Tan mal adaptado está a Wii?

Supongo que esto en USA y JAP no costará más de 20 euros,y aquí no toca pagar más por ser los culeros del mundo.

Raúl Carrasco dijo...

Espectacular artículo. Un poco soez para mi gusto en algunos momentos, pero sensacional en todo caso. ¡Enhorabuena!

Por cierto, me he sentido totalmente identificado cuando hablabas de Super Nintendo y de su Super Mario World.

Holdy dijo...

@Adol: lo peor del asunto no es el precio, lo que realmente duele es el nulo esfuerzo que se ha hecho por una edición a la altura de un aniversario tan importante en el medio. Si me hubieran incluído todos los Marios de la saga principal en una edición cuidada en lo estético y en lo jugable habría pagado gustoso 60 ó 70 euros. La imagen está escalada, con lo cual se ve el pixel del tamaño de un puño, en formato 4:3 y a 50 Hz. El control con el mando clásico es infame ya que el desfase en la respuesta al mismo hace que la experiencia sea un fiasco. El que se pase el Lost Levels en esta versión tiene merecido el cielo.

@Raúl: gracias por tus palabras. Creo que más que soez es directo y visceral, como yo. Me conoces desde crío, no te puedes sorprender por esto ;)

Andrés Barrera dijo...

Te iba a pedir que ampliaras un poco más los motivos de la crítica, que nos explicaras que más veias que no te gustaba, pero este último comentario ya lo deja claro...

Old School Generation dijo...

Un artículo puro y duro que reconozco me ha encantado.
Eres un comunicador genial.
Independientemente de que el producto pueda gustar más o menos, tu franqueza es muy de agradecer.
Más aún en nuestros días, en los que raramente una página especializada en el medio se atreve a decir que tal o cual producto es una mierda, y muy ocasionalmente se critica abiertamente a los títulos de Mario (no digamos ya los Zelda).
Lo dicho, un artículo brillante.

Holdy dijo...

Muchas gracias por tus palabras, amigo Old School, desde nuestro blog siempre defenderemos nuestra independencia y nuestra verdad.

Un fuerte abrazo.

Tiex dijo...

Ya habia oido lindezas de esta versión de los primeros super marios para Wii, pero no sabia nada del reescalado..... No entiendo la política de Nintendo a la hora de lanzar este juego en el mercado PAL... como tampoco entendí la política de Square-Enix, cuando lanzó los primeros FF en formato PAL, con imágenes achatadas o con un 25% menos de velocidad..... ¿Será cosa de los japoneses?.....